¿Para qué quieres una Estrella Michelin?

Lisboa brillaba anoche. Cientos de personas, colegas, periodistas y profesionales del sector se reunieron en una gran gala dedicada a la que es, cada día, la gran triunfadora en nuestro país, la gastronomía. Después de una noche intensa, hoy todos los periódicos y redes sociales hablan de los nuevos restaurantes con Estrella Michelin, también de los que han sumado alguna nueva e incluso de los que se mantienen igual.

Recuerdo Twitter como un hervidero. Conforme se iban notificando los premiados desde la cuenta de la Guía Michelin, miles de personas se lanzaban a felicitar y a aplaudir a los galardonados a un ritmo de vértigo.

Está claro que tener una Estrella Michelin significa subir un escalón como profesional, un reconocimiento al trabajo, la constancia, la creatividad en la cocina, que no es algo sencillo, y no puedo más que felicitar, de corazón, a todos los galardonados porque todos son grandes cocineros que se han empeñado en poner nuestra gastronomía en el top mundial.

El sabor amargo de la Estrella Michelin

Pero hoy me quedan lagunas alrededor la gala y de las noticias que estoy leyendo, me quedan cosas por entender del funcionamiento de todo este proceso y de las características que deben reunir los locales que ansían la Estrella. Ya sé que consiste en situarse entre la élite de la gastronomía, ser el mejor en tu categoría y destacar por haber alcanzado la excelencia.

Pero ¿qué pasa cuando pierdes la Estrella? ¿Significa que ya no perteneces a esa élite? No lo creo señores. Entre los que hoy merecen una mención especial está mi gran amigo Gonzalo Antón, del Restaurante Zaldiarán que, después de, nada más y nada menos que 14 años ostentando la preciada Estrella, ayer se quedó sin ella.

Su restaurante, forma parte de la historia de la gastronomía y no puedo más que brindarle todo mi apoyo y reconocimiento.

Sé que desde hoy, todo su equipo estará ya trabajando con ilusión para volver a estar entre los restaurantes con Estrella Michelin y estoy 100% seguro que lo conseguirá.

Estrellas ocultas

En el otro lado, quedan decenas de restaurantes en España que se han quedado a las puertas de este reconocimiento. Hoy también he leído en redes sociales cientos de mensajes de personas que admiran a determinados restaurantes o chefs y que claman por que reciban de una vez el distintivo. ¿De qué depende que se la den?

Para mí, en Vitoria, hay otro gran amigo que debería tenerla: Unai Fernández Retama, del Restaurante El Clarete. Por su cocina, su disciplina y tesón. Unos platos que miman al máximo el producto y un local que cuida al comensal como si fuera parte de la casa. Una oferta gastronómica como pocas en esta ciudad, que sin grandes pretensiones, solo se ocupa de hacer bien su trabajo.

Para mí, mis compañeros ya son excelentes en su trabajo y no puedo más que esperar para que el mundo en general, y la Guía Michelin en particular, lo sepan y poder celebrarlo con ellos como se merecen.

 

 

 

 

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